jueves, 28 de enero de 2021

Un mundo feliz, de Aldous Huxley.

 


Año de publicación: 1932.

De las 4 novelas distópicas (Fahrenheit 451, 1984, Nosotros y Un mundo feliz), esta me parece la más completa en cuanto a características literarias. Al igual que 1984, la historia se desarrolla en Londres, pero varios años en el futuro (632 después de Ford, sí, así es, tienen una nueva manera de identicar los años) y gobernada por el Estado Mundial y los Interventores Residentes. 

Similar a las otras distopías, el personaje principal, Bernard, está inconforme con su modo de vida, ya que a pesar de pertenecer a la clase alfa, sus características físicas y mentales difieren de los otros alfas y por tanto, es tratado de manera diferente por sus colegas y vecinos, lo que lo vuelve aún más retraído y huraño e intensifica en los demás el desprecio que sienten por él. Existen algunas teorías de porqué es diferente, un fenómeno extraño en este mundo en dónde los humanos son prediseñados y condicionados para tener comportamiento y características que los hacen funcionales en la sociedad (todos clasificados en castas: alfa, gama, delta, gamma y epsilon), lo cual es acentuado por las dosis de soma, una especie de droga que les permite experimentar una sensación constante de bienestar.

La historia da un giro cuando Bernard decide visitar una de las Reservas para salvajes en Nuevo México en compañía de Lenina, una mujer hermosa y popular (se insinúa que es una Beta) que parece tener cierta simpatía por Bernard, pero que sobretodo está interesada en conocer el otro lado del mundo.

En la reserva conocen a John, un joven salvaje que se convierte en el eje de la historia y cuya historia y manera de pensar influye en el comportamiento de Lenina, Bernard y la sociedad londinense en general.

Si las otras distopías no tienen un final que se podría considerar feliz, esta novela se alinea perfectamente con ellas, así que el final como el resto de la historia nos provocan una constante reflexión y debate interno que perdura después de terminar la lectura.

Sobre la traducción: Leí una versión que fue traducida por Ramón Hernández, muy popular en los años setenta y que debo decir, tiene partes censuradas o suavizadas. La fui comparando con una versión de Obras Maestras de EMU (Editores Mexicanos Unidos, traducción de Henry Saucedo), la cual contiene al menos un párrafo adicional a la de Ramón Hernández. Investigando un poco, es muy difícil encontrar una traducción sin censura, pero la de Editorial Época parece la más completa. Un detalle para saber si nuestro libro está censurado está en el capítulo V, la versión no censurada menciona a una banda llamada Los Dieciséis Sexofonistas, que las versiones censuradas traducen como Saxofonistas.

Las frases que me gustaron:

  • Éste es el secreto de la felicidad y la virtud: amar lo que uno tiene que hacer.
  • Todo condicionamiento tiende a esto: lograr que la gente ame su inevitable destino social.
  • Prefiero ser yo mismo, yo y desdichado, antes que cualquier otro y jocundo.
  • Si uno es diferente, se ve condenado a la soledad.
  • El temor a la muerte y a lo que sigue de la muerte es lo que induce a los hombres a entregarse a la religión cuando envejecen.
  • Una civilización no puede ser duradera sin gran cantidad de vicios agradables.

  



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