Año de publicación: 1949.
Winston Smith reside en Londres, trabaja en el Ministerio de la Verdad y es un miembro del Partido Exterior, una rama del Partido Único que gobierna la superpotencia de Oceanía, la cual permanece en guerra constante con Eurasia y Estesia.
Su vida transcurre de manera relativamente tranquila, apegándose a las políticas del Partido, en gran parte porque todos los miembros del Partido son vigilados constantemente a través de telepantallas en los apartamentos y calles, micrófonos en varios lugares, por la Policía del Pensamiento e incluso por los niños que pertenecían a la Liga Juvenil y de Espías, todos ellos cumpliendo el propósito del Gran Hermano, un ente omnipotente que controla todo lo que sucede en Oceanía. Cierto día, tiene la necesidad de plasmar algo por escrito, sin tener muy claro qué, comienza a escribir un diario y se da cuenta que hay muchas cosas con las que no está conforme, lo cual queda evidente por las emociones que surgen cuando conoce a Julia, una chica miembro de la Liga Juvenil Antisexo.
Winston y Julia comienzan una relación, lo cual les hace quebrantar varias reglas que podría conllevarles el arresto o la muerte, sin embargo, creen que existe un movimiento que se opone al Partido y tratan de unirse a él.
Algunos pasajes del libro pueden resultar no muy fluidos debido a que el autor nos explica bastante sobre las políticas de Oceanía, la ideología del Partido (IngSoc) y los principios de la nuevalengua, un lenguaje que busca simplificar el pensamiento eliminando palabras para que a los miembros del Partido cada vez les sea más difícil expresar sus opiniones.
El final no es feliz ni muy claro, sin embargo, podemos intuir lo que sucede con el protagonista. Sin duda, un libro que nos hace reflexionar y encontrar varios paralelismos con lo que vivimos actualmente.
Sobre la traducción, leí la de Miguel Temprano (Editorial DeBolsillo o Penguin), que junto con la de Rafael Vázquez Zamora (Austral) son las más populares. Ambas traducciones son buenas, sin embargo, considero que para los latinoamericanos, Rafael Vázquez utiliza términos más comunes para nosotros.
La frase que me gustó:
En nuestra sociedad, quienes mejor saben lo que está ocurriendo son también quiénes más lejos están de ver el mundo tal como es en realidad.


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