jueves, 25 de febrero de 2021

La sospecha de Sofía, de Paloma Sánchez-Garnica.


Año de publicación: 2019

Una novela que aparentemente tiene todos los elementos necesarios para que una historia: referencias musicales de los 60's, misiones secretas, la vida en España durante el franquismo, los movimientos del 68 en París, el muro de Berlín y menciones a escritores, artistas y a la ciencia. 

Con una escritura muy fluida y agradable, nos cuenta una historia de espionaje y contraespionaje en la que sin quererlo y prácticamente sin darse cuenta se ve inmersa la protagonista, una mujer que no se siente totalmente cómoda con su actual vida y que al desaparecer su esposo de manera misteriosa, tiene que tomar acciones para encontrarlo a pesar del miedo y los prejuicios que esto puede conllevar en un país gobernado por una dictadura en extremo conservadora.

A pesar de lo anterior, lamento decir que no fue lo que esperaba. Aunque la premisa es bastante buena, la historia resulta demasiado predecible, en ningún momento tuvo algún giro realmente sorprendente. Adicionalmente, los protagonistas me parecen muy débiles y poco astutos, quizá era la intención de la escritora, pero varias acciones que llevan a cabo resultan poco creíbles, algunos pasajes muy forzados y en varios aspectos contradictorios. Desde mi perspectiva, el título no aparece en el trama, nunca hubo esa sospecha de la protagonista. El final tampoco me gustó, no tuvo sentido para mí, pudo haber sido mucho mejor. 

Lo positivo fueron las referencias que se comentaron al inicio de esta publicación, además de las historias de los padres de los protagonistas y que la manera de escribir de la autora es muy amena. Recomiendo la lectura de este libro si buscas algo sencillo, entretenido y no eres muy exigente.

Las frases que me gustaron:
  • Hay cosas que por mucho que te empeñes nunca se olvidan. Puede que el tiempo te ayude a confinarlas en el rincón más remoto de tu memoria, cerrado a cal y canto para evitar el sufrimiento, pero eso no quiere decir que no estén ahí y que en cualquier momento no vuelvan a resurgir abriendo la herida en canal.
  • La gente joven es la que debe y puede cambiar el mundo... son los jóvenes los que tiene la fuerza de cambiar las cosas, la energía para hacerlo y la ilusión para impulsarlo.
  • La gente que lee puede ser muy peligrosa para aquellos que pretenden el pensamiento único. La lectura es el germen de toda revolución.


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